Nueva York – Times Square y lluvia

Por la tarde, volvimos a recorrer Times Square. El primer día que llegamos a Nueva York ya habíamos ido, pero la vimos mucho más por encima, así que hoy era el día. Recorrer de arriba a abajo esta zona e ir entrando en todas las tiendas. Hora de comprar! Aunque se nos chafó un poco el día porque empezó a llover como si no hubiera mañana. Llevábamos un paraguas así que decidimos continuar…

Tiendas de ropa como QuickSilver, la Nike Store (impresionante), la tienda oficia de la HBO, la DisneyStore, la juguetería FaoSchwarz, la Toys R us o la tienda de M&M’s fueron algunas de las paradas. Por cierto la tienda de Toys R us es digna de ver. Es enorme e incluso tiene una noria dentro! Hay enormes figuras del Empire State, la Estatua de la Libertad o Indiana Jones hechas totalmente con piezas de Lego; o un dinosaurio gigantesco que se mueve y ruge. Nunca vi una tienda de juguetes como esta.

Pero como seguía lloviendo y las bolsas de papel que llevábamos ya se estaban empezando a derretir, nos volvimos al hotel a descansar un poco antes de la cena. Después para cenar hoy elegimos un sitio ligero: Aroma Expresso Bar. El local pertenece a una cadena israelí de comida, en la que se sirven desde deliciosos sandwiches vegetales hasta ensaladas de tamaño pequeño, que de pequeñas no tienen nada… Todo muy rico y fresquito.

Nueva York – Lower Manhattan, Soho y Little Italy

Si hay algo que me gusta de Nueva York es lo diferentes que son sus barrios. Es como sumergirse en ciudades de diferentes países, pero sin salir realmente de la misma ciudad. Ayer nos adentramos en el exclusivo barrio del Soho, la pintoresca Little Italy, poblada de restaurantes italianos y toda la zona de Lower Manhattan. Esta zona está llena de iconos que todos hemos visto alguna vez en el cine: Wall Street, el City Hall y desde ella podemos ver a lo lejos la Estatua de la Libertad desde el Battery Park.

Lower Manhattan es zona de edificios majestuosos, zona de dinero, el hogar de los brokers y tiburones de Wall Street. Allí pudimos ver el New York Stock Exachange, la sede de la bolsa de Nueva York, el mayor mercado de valores del mundo. Ahí es nada! Muy cerca, se sitúa el Federal Hall, un museo dedicado a Nueva York en el que una gigantesca estatua de George Washington, controla a todo visitante que pasa por allí. Y después de buscar un poco, encontramos el toro de Wall Street, una famosa estatua de bronce que se encuentra en la zona. Imposible hacerse una foto, un grupo de japoneses la tenía totalmente ocupada. Volveremos otro día.

También pudimos ver la zona de la tragedia de World Trade Center. Es increible cómo se está reconstruyendo esa zona. En pocos años ya se comienza a ver el que será otro gran rascacielos que presidirá la zona cero. Y el proyecto de un parque conmemorativo a las víctimas que perdieron la vida ese 11 de septiembre.

Y seguimos caminando porque ayer sí que fue un día de “pateo” total. Como estábamos un poco cansados decidimos pasar por el Battery Park, sentarnos en un banco y ver de lejos la Estatua de La Libertad. Otro día cogeremos un ferry y nos acercaremos a ella.

Para recuperar fuerzas, fuimos a comer a la Pizzeria Famiglia, además nos atendió una camarera en español! Pizzas riquísimas, porciones enormes y muy bien de precio. Muy recomendable!! Tras la comida tocaba descanso y nos tumbamos, como muchas otras personas, en el césped del Washington Square Park, para planificar qué haríamos a continuación. Nos decantamos por el Soho, zona de compras y marcas caras. Empieza el gasto! Visitamos la Apple Store, la impresionante tienda de Prada, Levis (increible lo baratos que están aquí) y me compré un vestido de Roxy por 12 euros! Pero seguiremos con las compras otro día, no os preocupéis…

Pero si algo me gustó de ayer fue la tienda de caramelos Dylan’s Candy Bar. Los que me conocéis un poco, sabéis lo fan de los caramelos que soy y esta tienda es el paraíso de los golosos como yo. Tres pisos enteros de golosinas, chocolates, piruletas, caramelos y todo lo dulce que se os ocurra. Realmente impresionante!!

Más tarde visitamos la Grand Central Station, la estación de trenes que ha sido escenario de cientos de películas. Seguro que la habéis visto, pero nada como estar allí para quedar impresionado con sus dimensiones y sus tonos dorados.

Y para cenar, elegimos Lovely Day, del que incluiré una review otro día. Este sitio es un asiático, pero con estética más bien de un local de cupcakes. Pero aunque su decoración sea antiasiática, no os fiéis. Deliciosos fideos y además un precio muy económico. Y hasta aquí el viaje de hoy, que no es poco!